Comenzaban los papeleos, las idas y venidas, la embajada, la visa, el examen médico, el entorno que se enrarecía con mi inminente partida.
Mi hija sensible como es lógico, me dijo que la despertara temprano al día siguiente.
Así lo hice.
La pereza de la edad me beso y dijo que la dejara un ratito. Luego se durmió nuevamente.
Comprendí que algo quería decirme.
Tal vez, como yo, no podía o le era difícil hablar.
Entonces en la noche deje un papel en blanco con u [...]
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