Dura la vida del emigrante.
Los cielos se ponen grises mientras el sol, abraza tu cuerpo.
A veces se pierde la vista lejos, en rincones, en baúles que el tiempo no deja escapar.
De pronto un silbido, un olor, un rostro ajeno, pero parecido, nos invita inevitablemente al recuerdo perpetuo.
La mañana es difícil, la tarde se hace larga y las noches interminables.
El trabajo es la única herramienta para el descanso de la mente.
Ni siquiera el sueño puede borrar nu [...]
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