Tan solo unos minutos... Allí, en un cuadradito de mi celda, mi prisión voluntaria, están ustedes. Los escucho y veo. Pero mi tactose diluye en impotencia. Y se disgrega el abrazo, el olfato, la risa sonora, el eco.
Crecen dudas y se otean ilusiones. Las miradas quedan en silencios con mil palabras oprimidas entre el perdón y el miedo. Todo se marcha con un click en la pantalla de ladita máquina que tanto une y separa. Me persigue el arraigo y el desarraigo. Todo queda en silencio y como a [...]
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