lunes, 10 de julio de 2006
Enciendo la radio e inevitablemente me confunde. El entorno apunta y no apunta. Épocas de transiciones, de cambios duros y bruscos. Un ir y venir en la memoria que no descansa. Que trata de matar lo inmortal como único método de defensa a la caída, un bastón pobre y frágil, inexistente. Todo gira y gira. Tan lejos pero tan cerca y a la vez tengo y no tengo. Me sobra y me falta un poco de todo. Busco una frase, un trozo de canción, una imagen borrosa, otra nítida y todo es efímero, todo rebota y se escapa pero vuelve y no lo tengo.
Miro mis manos y siguen creando el cayo del trabajo. A veces pregunto que he cambiado. Dudo y respondo. Pero un silencio se me escapa, largo y tembloroso sin paciencias sin alegrías ni tristezas. Todo es anodino, efímero, volátil, veo los horizontes y a la vez se me empañan con amarguras de saber quien soy y no saber.
Por momentos me viste la violencia y la ternura, la rabia y la satisfacción, el asesino y la víctima.
Se racionalmente que todo es transitorio pero parece eterno el minuto, parece eterna la espera, la vida se alarga y se acorta, yéndose en días sin soles, sin noches, sin tiempo. Y camino, camino hacia algún lado el cual palpito pero me detengo en un espinillo caído de mi plaza, mas allá el Rancho me llama a gritos, la esquina esta sola, vuelvo en andares y el calor abrasa mientras se que el frío golpea las puertas de mi gente.
Y me siento traidor y a la vez Quijote. Pero no tengo Rocinante ni Sancho, y a la vez no encuentro mis culpas.
Guerrita suena con un tango trapero y en vísperas de San Juan bandas tocan músicas que no entiendo.
Los petardos suenan sin criterio, sin mí criterio, y a la vez entiendo su sentido.
Vivo con mi hermano Álvaro e insólitamente, aunque no entiendan ni entiendo, no vivo. El destino a veces es grato y cruel, pues lo que hoy es, mañana será un no es.
Y el mañana se produce constantemente, en cada momento, es el cardinal ejemplo del ir y devenir. Probamos así nuestra existencia y vemos que somos y no somos.
Me transformo en un híbrido, un mutante, un ente, un inmigrante con papeles de ningún lado.
La incertidumbre siempre es preponderante en muchos ámbitos.
Veo y toco las manos de mi padre y su voz me derrumba y alza. Estarás, no estarás, te veré, no te veré; te abrazare alguna vez mas en mi existencia o tal vez no lo haré. Sonrisas y lamentos, lápidas y rostros crecientes pueblan mis sueños día a día.
Mis días traen consigo el paso del tiempo y por ende el envejecimiento. El mío y el de los míos. Cruel carrera contra el destino nos juega la tramposa vida que sonríe y llora, te ama y odia, y es excusa pues ella somos en esencia nosotros mismos y nosotros somos los que provocamos y a la vez somos los únicos responsables con nuestros destinos, dichas y desdichas.
El sol y la luna sonríen mientras la penumbra de mi pieza no sabe si es día o noche. Solo las fotos me acompañan en un son de íconos vedados a mis tactos.
A veces miro el techo negro del firmamento y se me escurren las estrellas. Se van y vienen dejando destellos de recuerdos, de pensamientos, de vacíos.
Y así sin querer se van consumando los actos hacia un fin premeditado que solamente podrá ser el abrazo fraterno y esperado, el beso infinito de mis hijos, mi compañera de siempre, un abrir y cerrar del libro de la vida para dejar pasar un capítulo más. Pero jamás el último!. Siempre habra tinta de nuestras sangres para plasmar la historia y así será. Otra vez juntos por siempre y para siempre por más que la engañosa existencia te lleve a separar pues cada uno tenemos el camino trazado de antemano.
Y así será…
Publicado por sosa608 @ 19:33
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